martes, 28 de diciembre de 2010

Mariposas estáticas

El miocardio se agita como la hoja que mueve el viento,
las mariposas se vuelven estáticas en el limbo.

Soy como Ana Karenina, transformada en niña al ver a Wronsky.

Los espectros se arrastran para encontrar la gravedad,
y sólo si sale de tu boca quiero el opio.

La carne despellejada muestra la verdadera esencia,
las burbujas de jabón envuelven el viento.

No soy como Lou Salomé, burlándose y excitando a Nietzsche.

La fragilidad me hace voluble como el agua,
leve como la pluma que nunca aterriza.

Todo es putrefacto en la ciudad,
la libertad huele a naturaleza extensa.

Felicidad Abstracta.

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