jueves, 12 de agosto de 2010





La suave luz del sol me despertó, amanecí rodeada de muchas plantas, estaba desnuda, mi forma humana me descolocó. Entonces recordé lo que había ocurrido la noche anterior, me había transformado en una pantera. Estaba asustada, lentamente me incorporé algo mareada, la selva estaba bañada por una suave capa de lluvia, el ambiente era realmente húmedo, temblé de frío, avancé unos metros entre la espesor verdosa hasta encontrar mi ropa cerca del gigantesco árbol. El viento soplaba del sur, y los árboles me susurraban que aquellos malvados hombres se acercaban. Respiré, y decidí empezar a correr.



- Tienes que entenderlo, esa mujer fue expulsada de la tribu porque era un demonio, sabía cosas sin explicación, y como jefes hemos hecho lo que debíamos, es la supervivencia de la tribu, y ella era un peligro, sabía demasiado, cuando ella nos habló de la gran tormenta nunca pensamos que fuera tan horrible... Teníamos que desterrarla, ella era nuestro peor enemigo, la gente había empezado a confiar en ella, y somos nosotros los líderes de la tribu, no podíamos permitir que una mujer dominara lo que le corresponde al hombre, a nosotros. Mi hermano y otros siete hombres fueron tras ella para traértela, así tú, delante de toda la tribu podrías darle una lección, para que todos comprendan en lo que consiste la jerarquía.


- ¿Crees que es correcto? Esta noche tuve un sueño. Soñé con una enorme pantera que se me acercaba sigilosa entre las sombras de mi choza, al principio me lamió, pero luego me arañaba. Cuando me desperté tenía este arañazo en el costado, creo que significa algo. La pantera desde la antigüedad se ha considerado en nuestra tribu un animal sagrado, símbolo de fuerza, y lucha. Creo que esa mujer tiene que volver para que sea ella la que guié a la tribu, y nos trasmita los mensajes que le susurran los árboles y la madre tierra.



Desesperada corría entre la espesa naturaleza, los poros de mi piel segregaban sudor, y el cansancio se hacía patente en mi cuerpo humano. No me di cuenta, aquella maldita piedra en el camino me hizo tropezar, me lastimé el pie, los hombres se acercaban, el miedo me invadió…Era una sensación horrible, me sentía completamente indefensa, parecía que las plantas me escuchaban, empezaron a rodear mi pie lastimado... Pero era tarde porque ellos ya estaban muy cerca de mí, comencé a temblar…





No hay comentarios:

Publicar un comentario