lunes, 16 de agosto de 2010



La lluvia era rebosante, y aunque el cuerpo animal me proporcionaba más ligereza, añoraba en cierta forma las caricias de la lluvia sobre mi piel humana. Pensé en comer. Y de pronto comprendí la relación que existía entre el intelecto y el instinto. Intenté ser racional, pero ya no podía serlo, porque ya no era humana. Era una pantera y tenía que asumir las cosas. Bostecé, y paré un segundo a pensar. ¿Porqué tengo pensar? Me dejaré llevar, ahora ya no soy lo que era. Tengo instinto y algo me dice que hay un peligro. Efectivamente, allí delante, arrastrándose por el fango, estaba aquella maldita serpiente en la oscuridad nocturna. La lluvia cesó.



Rugí con todas mis fuerzas, de los oscuros árboles diversos pájaros salieron al vuelo en plena noche, y otros animales también se inquietaron al oír mi grito de lucha. Yo estaba allí firme entre las sombras, enfrentándome a mi enemigo. La serpiente al notar mi presencia se quedó quieta, totalmente petrificada. Me lamí pensando en el manjar, puede oler su miedo, y aquello me gusto de una manera terrorífica. Era consciente de mi victoria. Contuve la respiración y me acerqué sigilosamente a mi presa, con tranquilidad la tuve al alcancé. Sólo vasto un movimiento firme y sereno, mi garra despellejo aquel suculento manjar. Acerqué mi hocico, y comencé a masticar aquella carne jugosa, exquisita… Al poco rato de haber acabado ese manjar empecé a notar una sensación rara, me invadió un sueño contra el que no podía luchar, y apareció un fuerte dolor.



Fue entonces, cuando comprendí lo que me estaba sucediendo. Traté de incorporarme pero era inútil, cada vez me costaba más sostenerme y respirar. Resoplé, los párpados caían, mi cuerpo parecía estar sin gravedad, flotando, inerte allí en la nada… Olor dulce, pámpanos de nenúfar, el fuego se apagaba, el veneno hacía su función, me estaba muriendo poco a poco en aquella espesa selva, convertida en pantera y rodeada de oscuridad, comenzó a llover de nuevo, me refrescó. La sensación de cansancio invadió mi ser, decidí que ya no había vuelta atrás. Pensé en las últimas palabras de mi abuela, tenía razón al decirme que todas las formas de vida están inter relacionadas, todo es parte de un único organismo vivo y cada parte es vital para la supervivencia del conjunto... respiré lentamente con los ojos cerrados, y el cuerpo tumbado en el fango, la lluvia me acompañó durante la agonía...



- Cuando encontraron a la mujer, estaba desnuda en mitad del barro, en lo profundo de la selva. Me dijeron que a su lado habían restos de serpiente, al parecer se comió a la serpiente y no tardó poco en morir a causa del veneno… Según cuentan algunos que pudieron verla antes de que huyera en mitad de la tormenta, cuando anocheció se transformó en una pantera... Esto desconcierta un poco a todos, y creemos que tiene algo que ver con la profecía. Su cuerpo está incorrupto, esta noche celebraremos la fiesta en su honor para que su alma recorra el largo viaje.


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