sábado, 24 de julio de 2010

La brújula del mundo


El mayor error del mundo, es creer que perdemos el control de nuestra vida y que todo ello queda en manos del destino.

Las brújulas siempre han rodeado nuestra vida, y sin embargo la gente corriente sigue llamando vulgarmente estrellas a los astros ancestrales. Como buen oráculo, Sibila dijo que algún día el aprendiz dejaría de serlo, para convertirse en un maestro.

Todo son ciclos, todo es cambio. Para bien o para mal, todo fluye, y como tal las cosas varían, cambian. Cuando estamos caminando por inercia es agradable, pero llega un momento que desquicia, porque pierde el sentido. El humano en general es así de inquieto, por naturaleza, tiene que preguntarse todo el porqué, tiene que buscar las respuestas y la razón. Al mismo tiempo el humano es también una contradicción constate, y más cuando se vuelve lobo estepario.

De nada sirve contestar ‘porqué sí, porqué te lo digo yo’. Lo dices tú, pero la palabra es como el alma, no se puede valorar o examinar, no vale más tu verdad que la mía, porque para ti las cosas son como son, para mí son de otra forma. (Nietzsche lo explica mejor)

Cuando el niño es niño tiene intacta esa actitud inquieta, le gusta llamar la atención y preguntar el porqué de todo, pedir explicaciones que a veces son demasiado abstractas, así que su tutor legal, harto de escuchar al infante, se niega contra la metafísica y decide simplemente explicar la falta de existencia de una explicación para la duda del niño o la niña.

Y es en ese punto de desesperación paterna cuando de manera autoritaria quiere tener la razón sobre una contestación irracional e ilógica, y chilla desesperadamente: ‘¡Porqué sí, porqué te lo digo yo, y las cosas son así!’.

Entonces el infante pasa a adolescente con un trauma infantil, puesto que se le ha atormentado con la irracionalidad y se le ha impuesto una autoridad sin sentido ninguno. Aquí comienza el proceso de revelación, el adolescente comienza la auto destrucción de su alrededor, se vuelve anti-todo, frente esta situación la desesperación paterna se convierte en frustración: ‘¿Qué habremos hecho mal contigo?’ Y comienzan las comparaciones.

Al poco tiempo el adolescente en proceso de maduración se siente presionado al ver como todo cambia, fluye y varía. Pero empieza a abandonar el sentimiento de rebeldía y su carácter cambia a un cierto conformismo, y la inquietud va desapareciendo. Pero esto no deja de ser traumático para los tutores legales, que de alguna manera se asustan al ver el paso del tiempo y dicen cosas como: ‘El día que te independices vas a saber como son las cosas de verdad’.

Llega la madurez, la independencia, pero aún así la responsabilidad paterna se aferra de manera perpetua y van exigiendo una mayor atención puesto que ellos se han sacrificado mucho tiempo para que tú llegues hasta donde estás.

Este ciclo no sólo ocurre en la vida paterno - filial, sino que de alguna manera el sistema, el gobierno, los dirigentes, los líderes mundiales, las multinacionales, han aplicado este sistema de anulación, simulando una falsa protección, seguridad, autoridad, y jerarquía, te han hecho pensar qué lo establecido es como es y qué no vale decir, pensar, escribir, porqué las cosas son así, y aunque desde la infancia tu te preguntes el porqué, cuando se llega a la madurez no existen porqués, sino facturas e hipoteca, puesto que has de devolverle al estado, al sistema, a las multinacionales, lo que te ha ofrecido occidente. Y prefieres pensar que todo te da igual. La indiferencia sólo es la frontera personal que algunos se imponen de manera perpetua, engañándose, es una forma barata de autocompasión, la misantropía es una forma barata de evitar el sufrimiento y vivir en el autoengaño, siendo sólo un lobo con el rabo entre las piernas.
Porque como animales que somos encerrados en jaulas de cemento, todos posemos el instinto de lucha y supervivencia a favor de la tierra, de nuestros semejantes, y el lobo interior no deja de aullar por todo esto…

Tu error, al igual que muchos otros, es pensar que no tenemos el control sobre nuestras vidas, y que todo ha quedado en manos del destino, de occidente, Mc Donals, Coca-cola, Nike, Lady Gaga y su puta madre.

Porque las grandes batallas no se hace con grandes medios, si no con pequeños detalles, que al final suponen una gran victoria. Una victoria para todos los que no hemos perdido la confianza en el autocontrol de nuestras vidas, en nuestra autogestión, y no estamos dispuestos al control dictatorial e irracional que hacen los medios externos.

Una victoria para todos misantropos que siguen odiando al ser humano y una victoria para todos los filántropos que seguimos creyendo en la libertad.

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