domingo, 18 de julio de 2010

El asesinato de Peter Pan



Sólo yo y una burbuja, estoy harta del exterior. Me auto engaño todos los días de mi vida, me miento constantemente, mentiras y mentiras se aglomeran en mi pensamiento, para no crecer y seguir en Nunca Jamás con los ingenuos niños perdidos.



Pero cada día que pasa, Peter Pan se convierte en un viejo degradante y degenerado, y yo voy perdiendo la esperanza, el polvo de hadas sólo aparece en la penumbra y en contadas ocasiones, los niños perdidos también van dejando de ser niños y convirtiéndose en gárgolas grises posicionadas en enormes tejados de catedrales.



Garfio es el único que sigue tal cual, acechando con su garra, inmaduro y malvado, con ansias de venganza. Pobre señor Smith, lo que tiene que aguantar, pero a todos nos toca un Garfio al que soportar, y molesta mucho cuando lo tenemos dentro de nosotros. Que curioso y bufón antihéroe.



La mujer modelo y perfecta, Campanilla, queda también reducida y trastornada a una mujer desesperada, muda, celosa, envidiosa, y florero, lo que venden revistas y medios.



Querida Wendy, tú sin embrago eras la esperanza de todo el planeta, con tu ilusión, fantasía… Pero desgraciadamente tú creciste y en vez de seguir siendo tú, decidiste engañarte y hacer lo que toda buena señorita inglesa debe hacer. Te casaste, tuviste dos hijos, fuiste una ejemplar mamá y ama de casa, además a todas horas explicabas tus vivencias con Peter Pan, hasta que traumatizaste a tu hija pre-adolescente.



El único que desapareció, fue el acosador, mi querido cocodrilo con su tic-tac. El tiempo efímero.



Qué más decir, desde pequeños vamos inducidos a una meta, a un proyecto que se nos impone, y yo sinceramente no quiero participar en nada, y me gustaría ser autosuficiente en una burbuja, sin nadie. Sólo yo, sin Peter Pan, sin Wendy.



Pero a medida que pasa el tiempo, Garfio y sus ansias de “vendeta” crecen en mi interior, con ganas de acabar con la farsa de Peter Pan. Con ansias de acabar con el falso mundo, y dejar las risas en un rincón para ser realista, y no necesitar a nadie. Sólo yo en una burbuja, lejos de todo lo que me pueda afectar y producir un leve sufrimiento.



¡Peter Pan ha muerto y con él la manipulación! Todo el mundo se alegra con la muerte del pederasta. Pero no es suficiente.



Sí condenarme todos, soy la malvada asesina de la infancia, de la ilusión. Mato cada sonrisa con una dosis de daños colaterales.



Soy la asesina de Peter Pan.



Soy mala, malísima, disfruto traumatizando a los infantes y torturando a Peter Pan, me burlo de Wendy y su puritanismo, condeno a Campanilla por inútil, y aborrezco a los niños perdidos. Vomito en el mundo hipócrita y escupo mi rabia, en toda esta maldita farsa, que cada día aborrezco más.



Soy la promotora y responsable del genocidio en Nunca Jamás.

http://www.youtube.com/watch?v=bpBCPdz5j5w

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