lunes, 14 de junio de 2010

Llueve...


Llueve…
Es el cielo quién llora,
y la tierra quién grita.

Llueve para limpiar el mundo,
para recordarnos lo insignificante que somos.

Llueve para arrastrar las penas,
para recordarnos el olor a naturaleza.

Llueve para que se moje la gente,
para recordarnos el color gris.

Llueve para que no nos cubran ni los paraguas,
para que las gotas se integren en nuestra piel.

Llueve para revelarnos un secreto,
para ser más humanos.

Llueve para acordarme de ti,
para besarnos entre millones de gotas.

Llueve para hundirnos en un charco,
y convertirnos en un lago.


Llueve…
Es el cielo quién llora,
y la tierra quién grita.

1 comentario: