martes, 2 de marzo de 2010

La esclavitud silenciosa


Olvidada así perece la inteligencia en un rincón,
despojada de toda su dignidad , y condenada
a ocho horas laborables, una cena fría y sumisa
a la ignorancia del televisor. Cuando cae la medianoche
de sus entrañas surgen los más inhóspitos sueños ,
que son la anunciación de su desgracia.
Pero a la que muchos llamaron la desdichada,
no le gusta hundirse en su propia desgracia,
y cómo singular ave, cada despertar alza el vuelo
para emprender otra lucha por la supervivencia,
en su hábitat capitalista.
Esta no es la historia de cualquier persona,
en cualquier momento y lugar.
Es la historia del proletario u obrera.

1 comentario:

  1. Cuando no son 10 ó 12 horas y de lunes a viernes parece que la línea del tiempo sólo transcurre trabajando. Por suerte sólo fue una temporada, pero eso no es vida.

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