viernes, 16 de septiembre de 2016

Dióxido de carbono





Manchas violetas en los ojos de los transeúntes.
Jarras de agua en el traje de la rosa díscola.

Tengo monedas de incienso
y quiero quemarlas en tu boca.

Seré rica de luz y saliva.
Seré pobre de agua y sombras.

Pero cómo duele la pinza sin punta,
el hilo hecho trizas.

Y sé que el dióxido de carbono
nos envuelve el pelo, las uñas y todas las células. Lo respiro con ímpetu.
Pensando que una parte de ti, una parte de mí, está en el aire.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

NOS QUIEREN TONTOS

Ayer fui de vista al instituto dónde estudié bachillerato. Tuve sensaciones encontradas. Iba por temas burocráticos. Algunas cosas habían cambiado y otras no. Con los profesores  lo mismo. Algunos me eran conocidos y otros eran nuevos. Guardo un cariño especial a varios. En concreto saludé a dos profesoras de las que guardo buenos recuerdos. Allí me encontré con una profesora de historia que me enseñó a apreciar el valor de nuestra historia, tanto de las cosas buenas como de las no tan buenas. Y le pregunté por otra profesora que llamaremos M y que imparte filosofía. Me dijo que estaba en el aula pequeña que hay enfrente de conserjería. 

Me acerqué y mediante el cristal redondo que hay en la puerta, observé a tres alumnos. Y pensé que se trataría de una sesión de tutoría. Enseguida ella se percató de mi presencia, salió del aula sonriente y me saludo con especial cariño. M me felicitó por mis avances en el canto y por mi inquietud poética. Entonces me dijo que estaba dando clase de filosofía en ese momento. Y yo volví a retorcer el cuello para mirar la puerta. Solo habían tres alumnos. TRES. Volví la mirada a M. Y se produjo una situación muy surrealista por definirla de alguna manera. 

M me comentó que han quitado, borrado, sepultado, aniquilado la asignatura de Filosofía como asignatura troncal del Bachillerato. Ahora es optativa y con un temario casposo, sin prácticamente hablar de los grandes autores, el contenido está totalmente descatalogado y con grandes lagunas. En ese momento sentí algo dentro de mí. Me sentí incómoda, confusa, avergonzada y hasta con un poco de miedo. Y por dentro me hice al instante esta pregunta: ¿Qué está pasando?

Un sistema educativo que rebaja ciertas asignaturas de nivel, como lo es la  filosofía, música, o artes plásticas dice mucho de sí mismo. No puedo imaginar mis años de instituto sin la revolución que despertaron en mi pensamiento Plantón, Descartes, Hume, Nietzsche o Kant. 

Y si os lo tengo que confesar lo confieso. Nietzsche me volvió loca. Sin duda es el filósofo que más me ha marcado con su vitalismo, su super hombre, el eterno retorno, su cruzada con Wagner y su sensibilidad. 

Nunca me he decidido a estudiar filosofía pero despierta un grato interés en mí. Y no concibo unos estudios sin ella.

Y a esa pregunta que me hice por dentro: ¿Qué está pasando? Me vino una respuesta inmediata: 

NOS QUIEREN TONTOS.

Y cada cual que entienda lo que quiera y pueda. Pero, ¿hasta cuando vamos a soportar que materias tan relevantes a lo largo de la historia humana como son las artes y el pensamiento estén siendo degradadas, demigradas, sesgadas, amputadas, silenciadas de nuestra educación? De la educación pública, de la educación que pagamos todos. 

Y si me preguntáis quién nos quiere tontos. No os voy a responder abiertamente. Porqué  esa pregunta es la que debéis haceros vosotros. Para mí sin duda los que nos quieren tontos tienen diferente cara, logo, colorín, corbata o coleta. Digamos, que lo importante no es quién. 

Digamos que lo importante es POR QUÉ. 

Y si has podido leer hasta aquí. Gracias. 
Y si eres uno de los tres alumnos que este año se ha matriculado en filosofía o artes, solo quiero decirte que eres sin duda alguna un valiente, y como me dijo un amigo: la historia solo la escriben los valientes.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Compañero



Mi compañero se despierta por las mañanas,
y yo no le dejo levantarse.
Lo arrastro para que me de un beso y no se vaya.

A veces junta lentejas para darme una sorpresa,
y se que si pudiese haría revivir a Houdini
para que nunca se acabará la magia.

Se duerme a mi lado,
y yo no le dejo soñar.
Lo arrastro para que me cuente un cuento,
o me diga cosas bonitas antes de cerrar los ojos
y entrar en fase REM.

Mi compañero y yo a veces no sabemos que comer, cenar,
a dónde ir o que película ver.
Discutimos por quién pone la lavadora,
o quita el polvo.

Solo tu sabes cuando miento
con tan solo mirarme a los ojos.
Solo tu sabes como al mismo tiempo
hacerme reír compulsivamente
o sacarme de quicio.

Me conoces tanto
que ya no te sorprenden mis arrebatos, impulsos,
o cruzadas absurdas.

Creo que te he besado en todos los monumentos de la ciudad,
y creo que ikea debería tener una sección con nuestros apellidos,
creo que tenemos la misma poca paciencia,
creo que cuando tu mano está lejos de la mía
me siento manca, coja, incompleta, medio muerta.

Creo que muchas veces te he fallado, decepcionado,
como se suele decir no he estado a la altura.

Y siento que tú has estado ahí hasta cuando yo ni estaba.

Me hace especial gracia cuando decimos palabras
al mismo tiempo,
cuando estamos irritables porque tenemos hambre,
cuando escuchamos los orgasmos de la vecina
y nos entra risa vergonzosa
al mismo tiempo que nos da algo de morbo.

Tenemos la mala costumbre de llegar tarde a los sitios,
de darnos atracones de comida,
de querer ganar en juegos de mesa,
de acumular objetos decorativos,
de comprar libros de segunda mano,
de ser unos nostálgicos de vinilos.
De criticar a los que no quieren pagarte por ser músico
y desean servicios artísticos gratuitos.
De maldecir e insultar a otros conductores.

Y se que a veces te saturo al máximo,
porque parece que nunca es suficiente y
siempre te pido la opinión de lo que escribo,
siempre te pido que me corrijas los deberes,
o que ayudes con algún ejercicio.
Maldito imperativo que no para de salir por mi boca.

Pero sí después de todo hemos sobrevivido,
y sigues conmigo
no me caben dudas o interrogantes en el corazón,
porque tengo la certeza de que
somos compañeros de vida.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Niños luna




En la ciudad el cielo nocturno es naranja.
Hay espejos en las puertas de los edificios.

Y tus ojos me lapidan en cada pared, esquina, ventana cerrada.

Hay niños luna jugando en el parque,
tan ausentes a la realidad,
que flotan entre gamuzas atrapa polvo.

Quiero convertirme en migas de pan,
en las tardes infinitas cuando las ancianas se sientan en una silla a tomar el fresco.

Caricias de reptil
y vino blanco.

No puedo moverme cuando
las cucarachas azules se acercan.

Pienso en las luces de tu boca,
y las piedras que me dejas en los bolsillos al abrazarme.

En las jarras de agua fría
que tiritan en las lenguas
que no tienen más remedio que lamer paredes.

La perprelijadad de tu rostro cuando le das la vuelta a la muñeca y ves el reloj parado, en pausa, respirando.

Y los grifos congestionados estornudan en cada latido de las alcantarillas que no dejan de gritar, ladrar, chillar algo ensordecedor, obvio, palpable.

Ganesha está atrapada en el ascensor,
y las puertas son de color grisáceo.


martes, 30 de agosto de 2016

El Poeta sin tumba





El poeta sin tumba que tambaleó los cimientos de una casa,
que vomitó las nubes del cielo.

El poeta sin tumba que entraba dentro de los cuadros para acariciar los colores 
y después los llenaba de su orina.

El poeta sin tumba que leí de pequeña y se me clavo en las costillas.

El poeta sin tumba que asesinaron por ser poeta, músico, marica, trucha, julandrón, gay, homosexual, rojo, verde, azul, amarillo, negro, hombre, persona, humano.

El poeta sin tumba que a veces se sienta entre mis manos, pechos, piernas, vientre.

El poeta sin tumba que nos parió a todos.
El poeta sin tumba que nos jodió a todos y nos dejó preñados.

El poeta sin tumba que vive en cada letra, estrofa, verso, palabra suya que respiramos.
El poeta sin tumba en mayúsculas o en minúsculas. 
Como tú quieras pero sin tumba.

El poeta sin tumba porque no le hace falta, no le interesa, 
porque no soportaría vivir bajo tierra. Porque es de aire, fuego, agua y arena.
El poeta sin tumba que tiene nombre, que niños, abuelos, padres, gatos y perros 
pronuncian llenos de pureza, amor y vida:

《FEDERICO GARCÍA LORCA》

jueves, 25 de agosto de 2016

Comparar el amor
con el cuidado de una planta.
Y pensar que todas se nos mueren,
excepto los cactus.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Nuestra casa





El mar clamoroso y sediento.
El mar tiene una sílaba y tres letras.
El mar nos expulsa,
nos engulle.

Agonizan las rocas erosionadas,
y cada golpe, y cada golpe,
no soportan decir en alto
lo que todos estamos pensando.

Lo que nadie dice por miedo, pudor o credo.
Lo que es etéreo, lo que se hunde en la arena.

El mar es mi madre,
El mar es mi padre.

Anoche fui a la que era nuestra casa,
a  lo que es una parte de nosotros.

Todo estaba cambiado,
viven otras personas.

Han reformado el porche,
el jardín solo es césped
ya no hay jardineras con flores.
Ya no está nuestra palmera.

El mar clamoroso y sediento.
El mar tiene una sílaba y tres letras.
El mar nos expulsa,
nos engulle.

Yo crecí en esa casa,
en ese lugar
que se ha convertido en otro.

Todo está cerrado y oscuro.
El corazón amortiza el impacto.
Le doy la mano a mi amiga, huele a jazmín.

No reconozco esa casa,
pero se que crecí allí.

Cierro los ojos y vuelvo,
abrazo la palmera.
Te imagino embarazada
conmigo dentro subiendo las escaleras de la terraza.

El mar es mi madre,
El mar es mi padre.