jueves, 22 de junio de 2017

El hombre del tiempo




Un soplo de viento
nos devuelve
una pila
de pestañas
manos atadas
con cinta aislante
las últimas horas
tan primeras
un ramo de jazmín
sobre el pecho
cartones de tabaco
fumar mata
comer grasas
saturadas mata
no vivir
parece que mata.

Estoy aún dormida
en la cúspide del subsuelo
en el altar de barro
donde las jarras
de agua tibia
han dejado
sin aliento
a los grifos del mundo
y no paran de gemir
desesperadamente
no paran
sin pausa
sin causa
y parece que ya no
tienen un adverbio
algo entre los dientes
esas campanas
que se cierran
enmudecen
crudas
muertas de hambre
porque
ya nadie
ya nadie
las quiere
las cuida.

El hombre del tiempo
hace rituales
en su garaje
invoca a todos sus ancestros
les pregunta
¿qué hará mañana?
y ellos
se tumban
en los colchones
de prueba
dónde las balas
crecen
dónde las guerras
hartas
sueñan
copulan
se visten
y así
nunca se marchan
nunca se marchan
incluso
cuándo ya no queda sitio
para más cadáveres
más sábanas
más daños colaterales
más política internacional
más naciones unidas
más parlamento europeo
más economía neoliberal
más banco mundial
nunca se marchan
nunca dejan
de crecer
su marcha
su mancha
la que nos jode
la que ni siquiera
el agua
barre.

CARTOGRAFÍA

CARTOGRAFÍA - para mi amigo Javier Gm

Encriptar ternura
en versos alaridos
huesos rejas mármol.

Descender
al sótano
donde Nietzsche
guarda los perros.

Darles de comer
bailar con ellos
hasta que vuelvan
a dormir.

Han amputado
las sillas perpetuas
ahora se arrastran.

Cegados
avanzan
sin rostro
llevan a cuestas
la cartografía
del miocardio
en sábanas
con olor a lavanda y sal.

Buscan
el camino
de regreso
la cruz plateada
que les devuelva
el hálito robado.

Inmediatez


El cuerpo
campo de batalla
detonación
inminente
a la primera
caricia.

***


El viento
que a veces
me frena
es el mismo
que otras
me impulsa.

***


Intercambiar
trozos de papel
como forma de vida.

Si al menos
llevasen escritos
alguna poesía
tendrían
más valor
más sentido.

***

Las dunas
polvo de tiempo
asomándose
en grietas
de luz.


***

Estamos tan acostumbrados
a la inmediatez
que toda espera,
el cultivo de la paciencia
nos parece un trabajo insondable.

Automedicación

Los huracanes
de tu pelo
colillas
en el viento.

***

Pulso mármol
escamas
aluminio.
Respiración
angosta.
Las jaulas amarillas
no son
el lugar
para
los pájaros.

***

Contra el techo
se apilan
de una en una
todas tus sombras.

***

Ejercicio
de contemplación
fluvial.
Heráclito emerge
el círculo
germina.

***

AUTOMEDICACIÓN 

Restaurar
la herida 
de mi pecho
con más dinamita.

***


Tus ojos
un cristal que
descompone
niebla.



Bocas lápidas

Cuerdas torcidas
se enredan
en los relojes
que cuelgan
de tu boca
su boca
mi boca.

De las bocas lápidas
los dientes
guardados
en cajas
a modo de reliquia.

Supuran
la marca
mordida
señal
cicatriz
cruz
espejo
en el tiempo
que chorrea
números.

Recordatorio

Me imagino
cómo hubiésemos
celebrado tu cumpleaños,
te marchaste
la semana de antes.

Me imagino
el cielo
tu cielo
tu cuerpo
rodeado de lazos
y en cada uno de ellos
nuestros nombres
bordados
nuestro amor
impregnado.

Me imagino
la dulzura
de tu voz
diciéndome:
"No tengas miedo".

Me imagino
tanto a diario
que sólo
me alimento
en ese rincón.

Y ya sé cuán
peligroso es
anidar
en el hálito del aire.

Gracias por
recordármelo
una vez más.

martes, 6 de junio de 2017

La Yerra

La llama oscura
que prende
un quejido
cabeza a bajo
cuerpos enterrados
se hicieron una arboleda
conversos madre tierra.

Plantados al sol de alto voltaje
nos negamos a la masacre hiedra
nos negamos a la afonía mustia
nos negamos al genocidio
de las horas prohibidas
de los abrazos no deseados
de una fosa común pintada de azul
y que retornen
y que retornen
todas las canciones hundidas en el viento
todos los niños sin pasaporte
todos los puentes
y un abanico de alambres
para las bocas marchitas
para los corazones sin arritmias
para todos los malvados
que conocen
la yerra.