viernes, 20 de enero de 2017

Pulsaciones

El pulso resquebrajado
de un árbol
atado con un plástico
luchando
por su libertad
naturaleza.

***

Tus entrañas
inmensamente quietas
le hablan al amanecer
de todos aquellos momentos vividos.

***

Cierro los ojos
durante unos segundos
para saber
que aún estás
que aún estoy.

***

Abrir
un recuerdo en canal
cerrarlo
con los párpados
y el corazón arrugado

YO ACEPTO


Cuán extraño
es sentirte
en el viento.

Pero yo acepto.

Yo acepto
las nuevas y viejas
caricias.

Las nuevas y viejas
formas en las que
me llamas
en las que apareces
en las que desapareces.

Y quiero que sepas
que en este frío inmenso
en esta ausencia deshabitada
yo me entrego a ti.

Quiero que sepas
que te devolveré
los abrazos
los besos
las caricias
en ríos de voz
huracanes de recuerdos
y todo el amor condensado
que habita
entre nuestros dos nudos.

miércoles, 18 de enero de 2017

Esquejes de sombra

Palabras mal dichas
y los jarrones tan quietos
con la memoria mata cruces.

El lugar
de las hormigas agrietadas
son los zapatos de un muerto
pisando piedras partidas.

He visto
he visto
lenguas de tierra
macetas de ojos miedo
un soplo de locura
en los nidos de tu boca.

Esquejes de sombra.

Las ciudades no morirán
de rayajos
pintadas
y tachones.

Retales
de besos quebrados
abrazos no resueltos
inundan
los menajes propagandísticos.

Me declaro
en amor nonato
y hundo cualquier esperanza
en los puntos blancos
al cerrar los párpados.

miércoles, 11 de enero de 2017

lunes, 9 de enero de 2017

Inmersión



Sumergirme
en un charco de sal.

Aspirar libre locura
alma pura
rareza inerte
niñez adulta.

La oscuridad de tu rostro
la luz de tus impulsos.

Quiero que todo
a nuestro alrededor
se extinga.

Y que solo
y que solo
un reloj estropeado
una brújula rota
una llamada equivocada
se cruce entre nuestras piernas.

domingo, 8 de enero de 2017

ARRUGAS

Quiero lanzar
el dardo palabra
trueno sentido
relámpago verbo.

Quiero que cada
una de tus células
vuelvan a ser vírgenes.

Nos taparemos con velos negros
para protestar por
el ardor de estómago
las mañanas oscuras
el aspirador callado
las salas de teatro vacías.

Contemplamos el sinsentido
desde un  palco
con los ojos tan cerrados
que quizás nos salgan por la espalda
caigan al suelo
y se rompan
como cáscaras de frutos secos.

No quedan suficientes soñadores
niños ricos en bicicleta
angustia publicitaria
que la princesa se salva
sola en el cuento.

Quiero hacer apología de lo imposible
tumbarte en la cama
y apagar el sol durante
al menos dos días.

Estoy llena de tantas cicatrices
que la locura
calma el dolor por momentos.

Búscame en la mirada de un extraño
en el pasatiempo de un periódico arrugado
en el billete de autobús olvidado en el suelo
en las manchas de tierra
sobre la ropa del colegio
en el refresco chorreando de angustia
en las primeras arrugas de expresión.

Y que bonitas
son todas las arrugas
 de tu frente
tus manos
tu cara
tu cuerpo,
madre.

Porque así te amo.

La melancolía
son paredes rotas
tapiando cada grieta
con una letra de su nombre.

Y yo como si fuera ayer
intento abrazarle.

Los días de añoranza
son llaves perdidas
que no aparecen.

La tristeza
son gotas de lluvia suicidas
desplomándose por el paraguas.
Estallan en el suelo.
Se rompen.

Quería esculpir
unos versos sobre el corazón
pero solo encuentro
la palabra dardo.

Y así vuelvo al principio
comienzo
universo
explosión
big bang
punzante como un hilo
arrollador como un quejido.

Dejando de lado
toda rabia
acariciando la madurez
de tu rostro
de tu espíritu.

Ilustración de Nieves Ponce.

CURRICULUM

Salgo frente a esa pizarra hiriente que nadie quiere,
a esa pizarra donde parece
que a veces se escriben esquelas,
donde nadie reza.

Salgo a esa pizarra que reparte abrazos,
salgo para quitarme ojos
y gritar quién o no soy.

Soy del verbo ser.
Y parece que todos nos matamos por estar,
cuando lo importante es no permanecer.

Empecé a cantar porque tenía un nido de pájaros
atado de muñeca a muñeca,
porque si no me ahogaba,
si no el pecho me oprimía el resto del cuerpo.

Empecé a escribir por la misma maldita razón,
porque todo mi espíritu
necesitaba hacerlo.

Otro verbo: hacer.

Y después muchos años, de mucho pensarlo,
he comprendido que para mi es
una necesidad fisiológica
cantar y escribir.

Desvío, censuro el tema, lo sé,
la pregunta era quién soy,
o quizás no había ni pregunta
ni pizarra
ni nada.

A veces personas que quiero
se ponen tristes,
no lo soporto.
A eso le llaman empatía.
Y ojalá fuese una epidemia.

He vivido en cinco ciudades diferentes y dos provincias,
he viajado a dos continentes
he tenido mucho amor y mucho odio,
he repartido el mismo.

A veces tengo la cuenta del banco en números rojos,
y ojalá fuesen por lo menos
de mi color favorito.

Otra cosa que debéis saber
es que no soporto
las máscaras, dobles caras, el reverso
o segundas partes.

Dice mi madre que las mujeres de la familia
tenemos la fuerza de diez dragones
y la dulzura de la primera sonrisa.

No me gusta el pimiento,
los domingos laborables,
el silencio incómodo,
las conversaciones de ascensor,
el queso azul,
las miradas indiscretas,
la cirugía plástica,
o las banderas.

Mi corazón es
de aquellos lugares
de aquellas personas
donde
vibra
siente
respira
bombea sangre.

Soy el lobo que nunca se rinde
y aúlla moribundo a una manzana de plata.

Soy una bomba atómica
en manos de un pirómano.

La boca seca después de tragar mar.
La contaminación de cien ciudades.
La estrecha línea que te separa de la locura.
El estropajo usado que aborta espuma en el fregadero.
El amor caducado.
La inyección letal a un inocente.
Un beso homosexual.

Soy todo aquello que te avergüenza, molesta, hiere,
disgusta o incomoda,
la mancha de menstruación,
y un perro muerto.

Soy lo que no te gusta escuchar,
lo que no dices en voz alta,
lo que tus ojeras contienen en sus bolsas.

El primer y el último orgasmo.

Soy el engaño hecho mujer,
el infierno declarado vagina.

Y aquí estoy de pie
sin ser permanente
sin ser infinita
sin ser las gotas de lluvia del parabrisas
el lápiz decapitado
los rotuladores secos
la última nota de la canción
sin ser odio
sin ser amor
sin ser yo
sin ser nadie.